Que pequeño es todo,
que difícil y que pequeño.
No quepo en este mundo restringido
no me caben las manos llenas
ni los ojos húmedos.
No quepo entre los cuerpos apretados
ni entre los labios cerrados.
No quepo entre los prejuicios
y no puedo caminar sobre los filos.
Es pequeño todo, pero
me quemo entera
y entera sangro.
Apenas me dejan respirar los márgenes
de este camino que sigo y que se estrecha,
se estrecha, se estrecha...
hacia una punto que es el horizonte
más pequeño que nunca haya existido,
que nadie haya visto.
Es pequeña mi vida
y mi cuerpo no cabe en ella
no quepo en ella.
lunes, 21 de febrero de 2011
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Mamá
El dolor es demasiado grande.
No puedo hablaros de él.
Aún no.
Tal vez el tiempo...
Quizá en unos días...
No sé. El dolor es demasiado fuerte.
Solo mis lágrimas os hablan
gritan al mundo entero su dolor.
Me siento traicionada.
La muerte siempre es una traición.
Mamá.
Hoy no puedo hablar.
El dolor es demasiado intenso.
Me siento sola sin tí,
como si fuera muy, muy, pequeña.
Mamá.
No puedo hablaros de él.
Aún no.
Tal vez el tiempo...
Quizá en unos días...
No sé. El dolor es demasiado fuerte.
Solo mis lágrimas os hablan
gritan al mundo entero su dolor.
Me siento traicionada.
La muerte siempre es una traición.
Mamá.
Hoy no puedo hablar.
El dolor es demasiado intenso.
Me siento sola sin tí,
como si fuera muy, muy, pequeña.
Mamá.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Los donados
Crece el círculo alrededor
de los donados.
Y el aire ventila
el corazón arrepentido.
Demasiado dolor entre las carnes
y las tripas retorcidas.
Algunos pudieron huir.
Pero todos probaron la hiel
antes de que el círculo creciera
alrededor de los donados.
Los ojos vacíos de los vivos
compiten con los ojos podridos
de los muertos.
Pero en la cima de un monte de despojos
y basura
crece un cactus marrón.
Soplo de vida
que permite la esperanza de los donados
que han sentido crecer, a su alrededor,
el círculo que les ha oprimido,
casi,
hasta la asfixia.
de los donados.
Y el aire ventila
el corazón arrepentido.
Demasiado dolor entre las carnes
y las tripas retorcidas.
Algunos pudieron huir.
Pero todos probaron la hiel
antes de que el círculo creciera
alrededor de los donados.
Los ojos vacíos de los vivos
compiten con los ojos podridos
de los muertos.
Pero en la cima de un monte de despojos
y basura
crece un cactus marrón.
Soplo de vida
que permite la esperanza de los donados
que han sentido crecer, a su alrededor,
el círculo que les ha oprimido,
casi,
hasta la asfixia.
jueves, 13 de mayo de 2010
Furia
Hoy siento en mí el fuego del infierno.
La furia me posee.
Quiero gritar mi rabia
a un mundo que camina sin fijarse
en nadie.
Quiero llorar en voz alta
y pedir justicia.
Pero sé que nada dará resultado.
Yo consumiré mi furia
quemando mi alma.
Y otros llorarán con sangre
la desidia
que les ha arrinconado.
Odio este mundo maldito
en el que el hombre traiciona al hombre
sin entender...
que se está traicionando a sí mismo.
Necios ahogados en el ego,
marchad juntos
sobre la capa dorada que cubre
las huellas de los compañeros muertos.
Que nada quiebre
el poder que os aguarda.
Que no se marchiten las flores
que nuestro sudor riega
en vuestros balcones.
Que mi furia no prenda en fuego
destructor
y allane el horizonte
cubriendo de cenizas el mundo
simple y vacío que os cobija.
La furia me posee.
Quiero gritar mi rabia
a un mundo que camina sin fijarse
en nadie.
Quiero llorar en voz alta
y pedir justicia.
Pero sé que nada dará resultado.
Yo consumiré mi furia
quemando mi alma.
Y otros llorarán con sangre
la desidia
que les ha arrinconado.
Odio este mundo maldito
en el que el hombre traiciona al hombre
sin entender...
que se está traicionando a sí mismo.
Necios ahogados en el ego,
marchad juntos
sobre la capa dorada que cubre
las huellas de los compañeros muertos.
Que nada quiebre
el poder que os aguarda.
Que no se marchiten las flores
que nuestro sudor riega
en vuestros balcones.
Que mi furia no prenda en fuego
destructor
y allane el horizonte
cubriendo de cenizas el mundo
simple y vacío que os cobija.
martes, 11 de mayo de 2010
Poemas
El poema que se escribe
con palabras de letras negras,
uniformes
no tiene alma.
El poema debe ser de sangre
de lágrimas, de papel arrugado
de manos apretadas y desesperación.
Nadie puede escribir un poema sin sufrir.
Sin sentir que le arrancan las entrañas
esas palabras que contienen el poder
el amor, el odio o el olvido.
El poema se escribe entre los escombros de la vida
bajo los puentes derruidos
sobre las cenizas de los fuegos apagados.
Las manos sucias, tal vez de tinta
o de sangre. Manchas sobre los papeles blancos,
huellas.
El poema ha de se oscuro,
como las sombras que cubren el atardecer
antes de morir la tarde en mi,
entre el esplendor de un día falso
y la miseria de la solitaria noche.
No puedo escribir palabras vanas
porque me hieren, como hieren
el corazón de los amantes. Poemas
entre el dolor y la muerte, siempre.
con palabras de letras negras,
uniformes
no tiene alma.
El poema debe ser de sangre
de lágrimas, de papel arrugado
de manos apretadas y desesperación.
Nadie puede escribir un poema sin sufrir.
Sin sentir que le arrancan las entrañas
esas palabras que contienen el poder
el amor, el odio o el olvido.
El poema se escribe entre los escombros de la vida
bajo los puentes derruidos
sobre las cenizas de los fuegos apagados.
Las manos sucias, tal vez de tinta
o de sangre. Manchas sobre los papeles blancos,
huellas.
El poema ha de se oscuro,
como las sombras que cubren el atardecer
antes de morir la tarde en mi,
entre el esplendor de un día falso
y la miseria de la solitaria noche.
No puedo escribir palabras vanas
porque me hieren, como hieren
el corazón de los amantes. Poemas
entre el dolor y la muerte, siempre.
Agua
Oigo a mis espaldas
el ruido del agua
transparente, libre y bravía
Se mete en mi cabeza
y recorre los cauces abiertos
del indómito casco que corona mi tórax,
construyendo meandros con la mezcla
imposible
de células y agua.
Mis pensamientos se calman
y el continuo latir de mi corazón,
apresurado,
cesa con el arrítmico sonido
del borboteo que golpea sobre el lecho
las piedras que moldea.
Salpica mi cabello espeso,
encanecido,
el agua,
y se esconde entre el bosque arracimado.
Cuando las gotas se unen,
escurren cautelosas por mis sienes
se detienen en las cuencas de mis ojos
y siguen su camino confundidas
con las lágrimas saladas que provocan
los recuerdos tristes.
Agua dulce y salada deslizada
por los amargos surcos de mi rostro
tallados en granito, por el tiempo
y el miedo a la muerte
que me espera.
el ruido del agua
transparente, libre y bravía
Se mete en mi cabeza
y recorre los cauces abiertos
del indómito casco que corona mi tórax,
construyendo meandros con la mezcla
imposible
de células y agua.
Mis pensamientos se calman
y el continuo latir de mi corazón,
apresurado,
cesa con el arrítmico sonido
del borboteo que golpea sobre el lecho
las piedras que moldea.
Salpica mi cabello espeso,
encanecido,
el agua,
y se esconde entre el bosque arracimado.
Cuando las gotas se unen,
escurren cautelosas por mis sienes
se detienen en las cuencas de mis ojos
y siguen su camino confundidas
con las lágrimas saladas que provocan
los recuerdos tristes.
Agua dulce y salada deslizada
por los amargos surcos de mi rostro
tallados en granito, por el tiempo
y el miedo a la muerte
que me espera.
Negro
Negro sobre el negro más negro
Fondo negro y negro plano
Más negro que el negro dibujado
sobre el negro desnudo
que recubre el negro
sobre el negro.
Negro, como el negro refugio
del espíritu negro
del pozo, negro,
en el distante negro del abismo.
Negro sobre el negro
sobre el miedo negro.
Fondo negro y negro plano
Más negro que el negro dibujado
sobre el negro desnudo
que recubre el negro
sobre el negro.
Negro, como el negro refugio
del espíritu negro
del pozo, negro,
en el distante negro del abismo.
Negro sobre el negro
sobre el miedo negro.
Me acecha
Tal vez, tal vez,
de nuevo,
la sombra que en la distancia
acecha mi vida me devuelve,
maldita,
a tiempos peores.
Tal vez el pasado,
que siempre vuelve,
haya vuelto ya para apurar
los días y las noches
de esta juventud mentida,
de esta madurez anciana,
de esta vida que no es vida
si no tiene luz
y un poco de esperanza
al final del día.
Tal vez, tal vez
aceche,
con el filo gris de su perfidia
sobre mi nuca desnuda
dispuesta a dar el golpe definitivo.
Tal vez, como antes,
yo simplemene calle y espere,
no tengo fuerzas ahora para rechazar
lo que me traiga esa sombra nostálgica
de mi peor vida.
A sus manos me entrego,
hundida.
de nuevo,
la sombra que en la distancia
acecha mi vida me devuelve,
maldita,
a tiempos peores.
Tal vez el pasado,
que siempre vuelve,
haya vuelto ya para apurar
los días y las noches
de esta juventud mentida,
de esta madurez anciana,
de esta vida que no es vida
si no tiene luz
y un poco de esperanza
al final del día.
Tal vez, tal vez
aceche,
con el filo gris de su perfidia
sobre mi nuca desnuda
dispuesta a dar el golpe definitivo.
Tal vez, como antes,
yo simplemene calle y espere,
no tengo fuerzas ahora para rechazar
lo que me traiga esa sombra nostálgica
de mi peor vida.
A sus manos me entrego,
hundida.
martes, 23 de marzo de 2010
Aniversario del 11M
Faltan tantos,
tan grande es el hueco que no llenan
que el eco de las voces que no suenan
se hace inmenso silencio.
Y cubre con esa atmósfera irreal
que irradia agua salada el espacio
vacío, mientras un viento que no corre
susurra hondos lamentos, entre las manos
ausentes, entre los ojos sin mirada
en las cabezas cortadas, entre los miembros
amputados, bajo el rojo sangrante de un cielo
infernal.
La muerte se cebó con la esperanza..
tan grande es el hueco que no llenan
que el eco de las voces que no suenan
se hace inmenso silencio.
Y cubre con esa atmósfera irreal
que irradia agua salada el espacio
vacío, mientras un viento que no corre
susurra hondos lamentos, entre las manos
ausentes, entre los ojos sin mirada
en las cabezas cortadas, entre los miembros
amputados, bajo el rojo sangrante de un cielo
infernal.
La muerte se cebó con la esperanza..
jueves, 4 de febrero de 2010
El secreto de la vida
Mis ojos me guían.
Ven hacia dentro y hacia fuera.
A mi interior oscuro y palpitante
a mis órganos ungidos y a la sangre
que corre, bordea, rodea y atraviesa,
la bóveda que guarda
mis dones terrenales,
aquellos a los que mis carnes guardan
y atemperan y al que mis ojos
miran, observan y nutren.
Esos ojos que trasmiten
al alma que domina y enaltece
toda la pasión que habita
en la mujer cuyo interior cobija
el secreto de la vida.
Ven hacia dentro y hacia fuera.
A mi interior oscuro y palpitante
a mis órganos ungidos y a la sangre
que corre, bordea, rodea y atraviesa,
la bóveda que guarda
mis dones terrenales,
aquellos a los que mis carnes guardan
y atemperan y al que mis ojos
miran, observan y nutren.
Esos ojos que trasmiten
al alma que domina y enaltece
toda la pasión que habita
en la mujer cuyo interior cobija
el secreto de la vida.
Fría
La sombra fue cambiando,
giraba sobre mi
como si un compás
delimitara su círculo externo.
El área que encerraba mi mundo,
tan excluyente.
La frialdad de mis ojos se hacía fuerza
que entraba en mi,
de la misma forma en que se proyectaba
al exterior.
Y hería de igual forma.
Mis manos eran incapaces de cerrarse
sobre otras manos,
de rozar otra piel y hacer cálido el contacto.
Yo era fría, ante todos
y ante mi misma, frente al espejo
que se hacía el muerto al reflejar mi imagen
inmovil.
Así me protegía del dolor externo,
sin saber que la soledad duele,
que la indiferencia duele,
que la ausencia de risas y llantos
no garantizan la supervivencia,
sino tan solo, quizá, una muerte más lenta,
aislada, con las manos gélidas,
y alguna última lágrima perdida
helada sobre las pestañas,
prendida como una estalactita
perenne.
giraba sobre mi
como si un compás
delimitara su círculo externo.
El área que encerraba mi mundo,
tan excluyente.
La frialdad de mis ojos se hacía fuerza
que entraba en mi,
de la misma forma en que se proyectaba
al exterior.
Y hería de igual forma.
Mis manos eran incapaces de cerrarse
sobre otras manos,
de rozar otra piel y hacer cálido el contacto.
Yo era fría, ante todos
y ante mi misma, frente al espejo
que se hacía el muerto al reflejar mi imagen
inmovil.
Así me protegía del dolor externo,
sin saber que la soledad duele,
que la indiferencia duele,
que la ausencia de risas y llantos
no garantizan la supervivencia,
sino tan solo, quizá, una muerte más lenta,
aislada, con las manos gélidas,
y alguna última lágrima perdida
helada sobre las pestañas,
prendida como una estalactita
perenne.
sábado, 2 de enero de 2010
Tragedia
El fuego ha reducido a cenizas los recuerdos.
Ha quemado el pasado... y el futuro
El dolor es inmenso, y la pérdida
de las risas le retuerce el alma
Eleva los ojos hacia el cielo azul,
tan plácido,
y su inmensidad le estremece.
Es tan grande el universo...
Y tan pequeño el hogar quemado,
los niños muertos...
Ha perdido todo lo que tenía,
no quiere nada ahora
no puede ni siquiera llorar.
Sus manos, quemadas,
tratan de ahogar los sueños perdidos,
apretando una garganta que aun respira,
la suya.
Sus ojos no tienen pestañas, ni llanto,
ni vida, ni dolor, ni miedo,
está más allá de todo lo que ve
en un mundo que ya no existe,
pero duele, duele más que el fuego
que abrasaba su piel, mientras
las caritas de sus hijos se quemaban.
Duele, vivir ahora,
mucho más que morir.
Ha quemado el pasado... y el futuro
El dolor es inmenso, y la pérdida
de las risas le retuerce el alma
Eleva los ojos hacia el cielo azul,
tan plácido,
y su inmensidad le estremece.
Es tan grande el universo...
Y tan pequeño el hogar quemado,
los niños muertos...
Ha perdido todo lo que tenía,
no quiere nada ahora
no puede ni siquiera llorar.
Sus manos, quemadas,
tratan de ahogar los sueños perdidos,
apretando una garganta que aun respira,
la suya.
Sus ojos no tienen pestañas, ni llanto,
ni vida, ni dolor, ni miedo,
está más allá de todo lo que ve
en un mundo que ya no existe,
pero duele, duele más que el fuego
que abrasaba su piel, mientras
las caritas de sus hijos se quemaban.
Duele, vivir ahora,
mucho más que morir.
viernes, 1 de enero de 2010
La cima de mi mundo
Hoy he bajado a las llanuras
y he perdido el horizonte
que mi cima me muestra.
He sentido que el sol era más tenue
y la brisa suave como una caricia.
Mi cabello no se ha enredado
ni ha cubierto mis ojos y mi rostro.
Pero me he sentido sola.
En la cima del mundo
me espera el hombre que quiero.
Sobre la tierra horadada
por el viento y la lluvia
Entre las nubes que bajan a besar su boca,
como yo.
En la cima, el horizonte,
inmenso,
se coge con las manos de los dos.
Y todo el mundo que necesitamos
lo abarcan nuestros ojos.
He bajado a las llanuras, por un rato,
pero él, ha bajado a buscarme.
y he perdido el horizonte
que mi cima me muestra.
He sentido que el sol era más tenue
y la brisa suave como una caricia.
Mi cabello no se ha enredado
ni ha cubierto mis ojos y mi rostro.
Pero me he sentido sola.
En la cima del mundo
me espera el hombre que quiero.
Sobre la tierra horadada
por el viento y la lluvia
Entre las nubes que bajan a besar su boca,
como yo.
En la cima, el horizonte,
inmenso,
se coge con las manos de los dos.
Y todo el mundo que necesitamos
lo abarcan nuestros ojos.
He bajado a las llanuras, por un rato,
pero él, ha bajado a buscarme.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Olvidate
No eres, ni fuiste
ni serás.
Olvídate de todo,
de las palabras que te dijo mi boca
de los besos que robé al amor
de las lágrimas saladas que derramé por ti.
Olvidate del tiempo en que mi casa fue tuya
en que mi cama fue el refugio de tus noches
y mi fuego calentó tu cuerpo.
Olvídate de mi y vuelve tus ojos a otro lado.
Porque mi memoria, a fuerza de llanto y de dolor
ha borrado el tiempo que fuiste mi horizonte.
No eres, ni fuiste, ni serás.
Olvídate de mi.
ni serás.
Olvídate de todo,
de las palabras que te dijo mi boca
de los besos que robé al amor
de las lágrimas saladas que derramé por ti.
Olvidate del tiempo en que mi casa fue tuya
en que mi cama fue el refugio de tus noches
y mi fuego calentó tu cuerpo.
Olvídate de mi y vuelve tus ojos a otro lado.
Porque mi memoria, a fuerza de llanto y de dolor
ha borrado el tiempo que fuiste mi horizonte.
No eres, ni fuiste, ni serás.
Olvídate de mi.
A veces
El mundo, a veces,
me parece un buen sitio para vivir.
Así, como suena,
EL MUNDO
entero, global, masivo...
Pero la mayoría de las veces,
es solo el escenario de una representación
en la que se interpretan papeles.
Unos hacen de poderosos,
la mayoría de extras
y el resto de muertos o moribundos.
Los papeles los reparte el dinero,
los intereses y la búsqueda de un bien común,
tan corrupto, que se ha convertido en la trampa
donde todos pereceremos tarde o temprano.
Nunca habrá un mundo justo,
nunca el sufrimiento será igual para todos
ni la justicia, ni el agua.
El hombre nunca será hermano del hombre.
Ni será capaz de llorar tan profundamente
que el llanto limpie sus manos de la sangre
de los inocentes.
A veces, sale el sol,
pero siempre se pone.
me parece un buen sitio para vivir.
Así, como suena,
EL MUNDO
entero, global, masivo...
Pero la mayoría de las veces,
es solo el escenario de una representación
en la que se interpretan papeles.
Unos hacen de poderosos,
la mayoría de extras
y el resto de muertos o moribundos.
Los papeles los reparte el dinero,
los intereses y la búsqueda de un bien común,
tan corrupto, que se ha convertido en la trampa
donde todos pereceremos tarde o temprano.
Nunca habrá un mundo justo,
nunca el sufrimiento será igual para todos
ni la justicia, ni el agua.
El hombre nunca será hermano del hombre.
Ni será capaz de llorar tan profundamente
que el llanto limpie sus manos de la sangre
de los inocentes.
A veces, sale el sol,
pero siempre se pone.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Rayo de sol
Entre las nubes grises
por encima de un cielo encapotado
se ha colado un rayo de sol.
La ventana ha dejado pasar al intruso
que ha calentado mi corazón helado.
Pero no ha logrado deshacer la escarcha
que rodea mis ojos.
Apenas templar mis manos
o iluminar la oscuridad que me cubre
tan profunda y tan intensa
que parece un muro alrededor
de mi alma quieta.
El rayo muere súbitamente
y todo vuelve a su ser.
por encima de un cielo encapotado
se ha colado un rayo de sol.
La ventana ha dejado pasar al intruso
que ha calentado mi corazón helado.
Pero no ha logrado deshacer la escarcha
que rodea mis ojos.
Apenas templar mis manos
o iluminar la oscuridad que me cubre
tan profunda y tan intensa
que parece un muro alrededor
de mi alma quieta.
El rayo muere súbitamente
y todo vuelve a su ser.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Navidad 2009
Otra vez la manida fiesta,
las estrellas tililantes al ras de las aceras,
las luces que iluminan apenas la miseria
de los empadronados en los soportales,
en las cajas de cartón, en los pasillos del metro.
El ruido ensordecedor de la alegría
que se nutre de compras y sueños imposibles
la inalcanzable felicidad de la riqueza
del derroche y del falso oro
que cubre, entre la oscuridad
y la locura
todo lo que la vista alcanza.
Fiesta, fiesta por decreto.
La celebración del dios consumo.
El tiempo de la soledad
mas despiadada, de la sed y el hambre
del que no tiene o tiene,
pero no puede compartirlo con nadie.
las estrellas tililantes al ras de las aceras,
las luces que iluminan apenas la miseria
de los empadronados en los soportales,
en las cajas de cartón, en los pasillos del metro.
El ruido ensordecedor de la alegría
que se nutre de compras y sueños imposibles
la inalcanzable felicidad de la riqueza
del derroche y del falso oro
que cubre, entre la oscuridad
y la locura
todo lo que la vista alcanza.
Fiesta, fiesta por decreto.
La celebración del dios consumo.
El tiempo de la soledad
mas despiadada, de la sed y el hambre
del que no tiene o tiene,
pero no puede compartirlo con nadie.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Trascendente
Paso por la vida
y me agarro a ella con las manos rojas,
los dientes apretados
y los ojos abiertos de par en par,
sabiendo que el destino está escrito.
Mi camino asciende
y baja hasta las simas del dolor
donde la nada espera
al final de un sendero
que serpentea el miedo.
Umbrío, oscurecido por la sombra escuálida
de los árboles secos
de los que cuelgan solitarios,
de rama en rama,
algunos frutos marchitos y desolados:
almas en pena
que no alcanzaron el adiós eterno.
Mientras, se muestran erguidos,
notarios del andar desesperado
lento, del próximo muerto.
y me agarro a ella con las manos rojas,
los dientes apretados
y los ojos abiertos de par en par,
sabiendo que el destino está escrito.
Mi camino asciende
y baja hasta las simas del dolor
donde la nada espera
al final de un sendero
que serpentea el miedo.
Umbrío, oscurecido por la sombra escuálida
de los árboles secos
de los que cuelgan solitarios,
de rama en rama,
algunos frutos marchitos y desolados:
almas en pena
que no alcanzaron el adiós eterno.
Mientras, se muestran erguidos,
notarios del andar desesperado
lento, del próximo muerto.
viernes, 3 de julio de 2009
A Mercedes Pomar y su familia
Nadie sabe porqué
Qué ha ocurrido
Quién ha dado la orden de partir.
Nadie entiende quién la ha señalado
Por qué Mercedes ha sido
La elegida.
Pero todos somos parte
De este mundo.
De este inexplicable y doloroso mundo.
Solo nos queda esperar
De nuevo,
Las risas de sus niños.
Y oiremos en su eco
El sonido de las risas de Mercedes
De su llanto, de su voz
Y entenderemos que sigue entre los suyos
Que nada es más fuerte
Que el amor.
Qué ha ocurrido
Quién ha dado la orden de partir.
Nadie entiende quién la ha señalado
Por qué Mercedes ha sido
La elegida.
Pero todos somos parte
De este mundo.
De este inexplicable y doloroso mundo.
Solo nos queda esperar
De nuevo,
Las risas de sus niños.
Y oiremos en su eco
El sonido de las risas de Mercedes
De su llanto, de su voz
Y entenderemos que sigue entre los suyos
Que nada es más fuerte
Que el amor.
viernes, 26 de junio de 2009
Papel
Bajo mi mano se extiende
la superficie lisa de la mesa
El tintero, la pluma
y el papel que me agobia
No puedo escribir nada
más que dolor y desesperación
nada que no sea vacío
no tengo fuerzas para formar palabras
para pensar sino en ti
para llorar siquiera.
No has dejado al lado de la cama
el vaso de agua
Nigún libro duerme en tu mesilla
La lámpara permanece apagada
Y el sol hace rato que murió.
Solo algunos rayos de la luna
parecen tililar nerviosos en la estancia
donde duermen las cosas
que hemos compartido.
El papel permanece en blanco
hay tanto que decir
y tan poco sentido encuentro
en decirte lo que siento
si a ti no te importa
y a mi solo me duele
El papel está en blanco
porque no espera que tus manos,
amadas,
lo acerquen a tus ojos
y que tus lágrimas reconozcan mis palabras,
amado,
en las manchas grises sobre el blanco
del corazón puro
del amor inmenso
del perdon, pero no el olvido, ni el odio
ni siquiera el rencor de esos otros brazos
que te aprietan
que ocupan tus sentidos.
Nunca leeras lo que no he escrito
y reirás con ella
mientras mi piel se arruga
y mis ojos se secan.
Ha pasado el verano.
Mi mano ya no tiene el pulso firme
y el polvo ha cubierto de gris
el papel blanco.
Solo queda limpio el trozo
sobre el que apoyo mi mano.
Y mi mano está cubierta de polvo.
Ha pasado el tiempo
y nada ha cambiado
porque tu no has vuelto.
La ventana por la que miro el mundo
está sucia de la lluvia y el viento
La luz que penetra es gris,
porque los rayos del sol no se filtran
entre los regueros de polvo seco.
Pronto llegará otro invierno.
la superficie lisa de la mesa
El tintero, la pluma
y el papel que me agobia
No puedo escribir nada
más que dolor y desesperación
nada que no sea vacío
no tengo fuerzas para formar palabras
para pensar sino en ti
para llorar siquiera.
No has dejado al lado de la cama
el vaso de agua
Nigún libro duerme en tu mesilla
La lámpara permanece apagada
Y el sol hace rato que murió.
Solo algunos rayos de la luna
parecen tililar nerviosos en la estancia
donde duermen las cosas
que hemos compartido.
El papel permanece en blanco
hay tanto que decir
y tan poco sentido encuentro
en decirte lo que siento
si a ti no te importa
y a mi solo me duele
El papel está en blanco
porque no espera que tus manos,
amadas,
lo acerquen a tus ojos
y que tus lágrimas reconozcan mis palabras,
amado,
en las manchas grises sobre el blanco
del corazón puro
del amor inmenso
del perdon, pero no el olvido, ni el odio
ni siquiera el rencor de esos otros brazos
que te aprietan
que ocupan tus sentidos.
Nunca leeras lo que no he escrito
y reirás con ella
mientras mi piel se arruga
y mis ojos se secan.
Ha pasado el verano.
Mi mano ya no tiene el pulso firme
y el polvo ha cubierto de gris
el papel blanco.
Solo queda limpio el trozo
sobre el que apoyo mi mano.
Y mi mano está cubierta de polvo.
Ha pasado el tiempo
y nada ha cambiado
porque tu no has vuelto.
La ventana por la que miro el mundo
está sucia de la lluvia y el viento
La luz que penetra es gris,
porque los rayos del sol no se filtran
entre los regueros de polvo seco.
Pronto llegará otro invierno.
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